martes, 21 de febrero de 2017

WALT WHITMAN-CANTO A MÍ MISMO

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga de mí, lo digo de ti,
Y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago……e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
Para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
De esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
De padres que engendraron otros padres
 Que nacieron aquí, de padres hijos de esta tierra
Y de estos viento también.
Tengo treinta y siete años.
Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro comienzo a cantar hoy
Y no terminaré mi canto hasta que me muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es mi misión y no lo olvidaré; que nadie lo olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho
Lo mismo al bien que al mal,
Dejo hablar a todos sin restricción,
Y abro de par en par las puertas a la energía original de la naturaleza desenfrenada.
DEIXIS PRONOMINAL, DEIXIS ESPACIAL, DEIXIS TEMPORAL

El tema principal del texto es la concepción panteísta del ser humano. Este sigue un proceso inductivo, es decir, parte de un caso en particular, hablando de sí mismo (“mí mismo”, “de mí”), para culminar su poema en la humanidad en general (“dejo hablar a todos sin restricción”).

En este poema vemos clara la visión del autor sobre el mundo. Para él, lo más importante es entender que la vida humana forma parte de un todo, para poder así comprendernos a nosotros mismos, y por extensión, nuestra naturaleza (acerca de nuestra naturaleza escribí una entrada hace poco que podéis leer si pincháis aquí). De esta manera, Walt Whitman afirmaría que todos venimos, estamos y vamos al mismo sitio, teniendo su poema, pues, el sentido del panteísmo. Esta creencia afirma que todo, el universo, la naturaleza y el ser humano es uno.
"Cuando conozco a alguien no me importa si es blanco, negro, judío o musulmán. Me basta con saber que es un ser humano"

martes, 14 de febrero de 2017

¿ES BUENA LA NATURALEZA HUMANA?

Isabel Torres

En una de las tantas exposiciones que hemos ido realizando esta semana, se ha hablado acerca de Rousseau. Este filósofo político, entre otras muchas teorías que planteó, propuso que, en un estado idealizado de naturaleza, el hombre sería bueno para consigo. Me explico, Rousseau afirmaba que es la sociedad la que corrompe al ser humano, la que le añade la maldad; pero que, si el hombre no viviera en sociedad, sería bueno, no entraría en un estado de guerra, tal y como decía su contemporáneo Hobbes: “El hombre es un lobo para el hombre”. Todo esto lo podéis ver mejor explicado en su teoría contractualista.

Personalmente, no podría encontrarme en mayor acuerdo con Rousseau. A mi parecer, la naturaleza del hombre es buena, nuestra esencia en parte es buena también. Es por ello que dos hermanos se parecen, y no me refiero con ello al físico, sino a su moral. Si dos personas se han criado en la misma situación económica, social y geográfica, es muy probable que ellas se asemejen. Esto sucede porque solo tenemos un lado de la moral, el bueno; entonces es la sociedad, el ambiente en el que vivimos el que nos va aportando esos matices “malos”, de maldad, que nos van destruyendo poco a poco.
Quizás os podría afirmar que, a mi parecer, la moral del ser humano no parece ser buena ni mala, sino neutra, y que es a través de nuestras vivencias como la transformamos hasta convertirla en algo
que verdaderamente nos identifique. Tomemos como ejemplo un lienzo en blanco. Este, a priori, no lo podríamos considerar una obra de arte como tal (lo que lo compararíamos con el ser humano ya desarrollado); por tanto, tendría el artista que ir dibujando y pintando (ir absorbiendo lo malo o lo bueno de la sociedad) hasta que consiguiera obtener la obra de arte deseada.

Así debería ser, que cada uno pudiera elegir su propia forma de vivir su vida, de crear su propia obra de arte. Sin embargo, tenemos tantos prejuicios que no podemos permitirlo. Tenemos la idea de convivir en sociedad tan arraigada que ya no podemos separarnos de ella, ni salir por un instante fuera de todo este embrollo y pensar: ¿De verdad es esta la vida que yo deseo vivir?

jueves, 9 de febrero de 2017

Prefacio Dorian Gray

Cristina Carrasco 1ºF

Hoy me gustaría hablar sobre el prefacio de Dorian Gray, escrita por Óscar wilde pero antes me gustaría hablar un poco de él para que le conozcamos un poco por encima.

Óscar Wilde fue un escritor, poeta y dramaturgo de origen irlandés.
En la década de 1890 refinó sus ideas sobre la supremacía del arte en una serie de diálogos y ensayos, e incorporó temas de decadencia, duplicidad y belleza en una única novela, El retrato de Dorian Gray. La oportunidad para desarrollar con precisión detalles estéticos y combinarlos con temas sociales le indujo a escribir teatro. En parís, escribió Salomé en francés, pero su representación fue prohibida debido a que en la obra aparecían personajes bíblicos.


He estado buscando información sobre el prefacio de Óscar Wilde y aquí os dejo algunas frases que me han llamado la atención;

El artista es creador de belleza.
Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte.
No existen libros morales o inmorales.
Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.
El artista no tiene preferencias morales. Una preferencia moral en un artista es un imperdonable amaneramiento de estilo.
Ningún artista es morboso. El artista está capacitado para expresarlo todo.
Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de su arte.
Todo arte es a la vez superficie y símbolo.
Quienes van más alla de la superficie, se exponen a las consecuencias.
Quienes penetran en el símbolo se exponen a las consecuencias.
Lo que en realidad refleja el arte es al espectador y no la vida.
Todo arte es completamente inútil.

Yo pienso que Óscar Wilde respecto a estas frases nos quiere decir que él, no se fija en el físico del libro o en cómo está diseñado, sino más bien en el contenido, en lo que le transmite.


Frankenstein

Cristina Carrasco 1ºF

Hoy me gustaría hablar sobre un libro en especial que me llama mucho la atención, todo el mundo según escucha el título, se imaginan la típica criatura verde, con dos tornillos en la cabeza, y esta a su ves cuadrada, y sin sentimientos. Eso es, estoy hablando de la obra de Frankenstein, de Mary Shelley.


Mary Shelley fue una narradora, dramaturga, ensayista, filósofa y biógrafa británica reconocida sobre todo por sser la autora de la novela gótica Frankenstein o el moderno Prometeo (1818). También editó y promocionó las obras de su esposo, el poeta romántico y filósofo Percy Bysshe Shelley. Su padre fue el filósofo poítico William Godwin y su madre la filósofa feminista Mary Wollstonecraft.

En mi opinión, Frankenstein me recuerda a cuando las personas sin conocerse hacen sus propios prejuicios, porque como bien sabemosm si una persona no te transmite confianza sueles tener más cuidado, que cuando una persona te transmite total confianza aún sin conocerla. Frankenstein me recuerda a esos casos, porque la gente le rechazaba e incluso se asustaba sin haberle conocido, y sin saber nada de él.

Muchas veces por eso pienso que hay mucho rechazo social, porque a veces se evitan ciertas relaciones simplemente por el aspecto de la otra persona. Es cierto que en la obra de Frankenstein no tiene muy buen aspecto, pero por lo que se sabe de él, recibe mucho rechazo por parte de todo el mundo, incluso de su propio creador. Sin embargo, he podido apreciar que muestra muchos sentimientos, y en eso nadie se fijaba, solamente le rechazaban.

Cándido. Voltaire


Cristina Carrasco 1ºF

¡Buenas! Después de estas pequeñas vacaciones quería empezar hablando sobre un texto que hemos comentado estos últimos días en clase. Es un fragmento del texto de Cándido de Voltaire.
Bueno primero me gustaría hablar un poco de él; Voltaire (1694-1778) fue un escritor, historiador, filósofo y abogado francés que figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, un período que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad.
En este pequeño fragmento, Voltaire acaba nombrando una frase que hemos recalcado mucho en clase, y es: “Tenemos que cultivar nuestra huerta”. Respecto a esta frase, yo creo que Voltaire se refiere de manera metafórica. Y lo que quiere decir es que las cosas “no caen del cielo” y que si quieres algo tendrás que luchar por conseguirlo. Por otra parte, también he pensado que se puede estar refiriendo de manera literal, ya que hace años, la agricultura era a lo que más se dedicaban las personas. Y gracias a la agricultura podían subsistir.


También debatimos en clase si vivimos en el mejor de los mundos posibles, yo pienso que no es cierto, ya que nunca se puede conseguir la perfección absoluta. Más que nada, porque sino no sabríamos diferenciar entre los momentos buenos y los malos. Y tarde o temprano acabaríamos acostumbrándonos a lo bueno siempre, e incluso hasta a eso le sacaríamos defectos.

domingo, 5 de febrero de 2017

FRANKENSTEIN

Isabel Torres
Hablemos ahora del monstruo creado por el doctor Frankenstein, creado a su vez por Mary Shelley. 
Es posible empatizar con este personaje si alguna vez te has sentido rechazado por el resto de personas, o incluso por tus propios padres, así puedes comprender la sensación triste que envuelve al monstruo. Sin duda, el monstruo es un personaje trágico, su deseo es encontrar a alguien que lo quiera, pero ni siquiera su propio creador lo acepta. ¿Puede una persona convertirse en un monstruo cuando la sociedad la rechaza, cuando nadie le da el cariño o siente amor por ella? ¿Convierte esta sociedad al individuo en un asesino? A lo largo de la historia siempre ha habido rechazo social (ya sea por motivos de raza, orientación sexual, estatus social o aspecto físico), lo que ha creado grandes conflictos en los que murieron miles de personas.
Resultado de imagen de rechazo El no aceptarnos los unos a los otros lleva a la autodestrucción. Victor Frankenstein, al crear y abandonar al monstruo, lo lleva a un paso más cerca de convertirse en la mano vengadora que destruirá su vida, por lo tanto, Frankenstein es su propio asesino (y a la vez, nos recuerda una moraleja: que no se ha de jugar con el orden natural).


Resultado de imagen de werther lotteAhora, me gustaría hacer una comparación entre la figura de Werther y la del monstruo creado por el doctor Frankenstein. Ante el rechazo inicial que lo convierte en monstruo, el sujeto intenta liberarse de esa marca mediante la empatía con otros individuos que puedan salvarlo del aislamiento. La verdadera posibilidad del monstruo para abandonar su condición es la de encontrar un semejante que conforme junto a él una suerte de especie en miniatura. La búsqueda de la criatura de una compañera y la obsesión de Werther por Lotte se explican por esta necesidad última de encontrar un semejante, una vez todo resto de sociabilidad ha sido descartado. Para mostrar la elaboración de estos monstruos ambos textos precisan situarlos en una suerte de estado de naturaleza (sea este ingenuo o sentimental) para desarrollar cómo el sujeto y la sociedad se van oponiendo paulatinamente. 
Entonces vemos aquí la influencia de las ideas del filósofo Jean-Jacques Rousseau, que explica, como hipótesis de trabajo, cómo sería la convivencia en sociedad antes de un pacto (contrato social), el posible estado de naturaleza, y explica cómo se vive en sociedad tras ese pacto.

Resultado de imagen de mary shelleyEs sorprendente pensar que esta novela fuera escrita por una joven muchacha de 18 años. En 1816 ella y su marido, el poeta inglés, Percy Shelley, se escaparon de Londres y se instalaron junto a Lord Byron y John Polidori en Suiza. En una noche de junio, Lord Byron sugirió un pequeño juego: las personas presentes tenían que escribir una historia de terror. Es aquí donde nacen dos novelas que marcaran la historia: El Vampiro, escrita por John Polidori, y Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley. Aunque John Polidori marcaría la existencia de la literatura de vampiros y por ende daría lugar a novelas como Drácula de Bram Stoker, sería el Frankenstein de Mary Shelley la novela que sería recordado para la posterioridad como una de las novelas fantásticas más influyentes en la historia. Frankenstein saldría por primera vez en 1818 sin firma, ya que no se consideraba de buen gusto que las mujeres se dedicasen a la literatura, y en una segunda edición, la de 1822, Mary Shelley sería finalmente conocida como la autora.





¿QUÉ ES EL ARTE?

Resultado de imagen de the picture of dorian grayIsabel Torres
Hace algunos días en clase empezamos con los clásicos decimonónicos como “Frankenstein” de Mary Shelley y “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde. Dentro de este último se encuentra un corto pero brillantísimo prólogo en el que Wilde reflexiona sobre la función del Arte de su época y el papel del artista. Inteligentes palabras que creo que no han perdido vigencia alguna a pesar de los casi 125 años que han pasado desde que fueron escritas.
A continuación os dejo algunas de la frases que más me han llamado la atención:
El artista es el dios de cosas bellas.
Mostrar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.
Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.
Todo arte es completamente inútil. 
No hay libros morales o inmorales. Sólo hay libros bien o mal escritos, nada más.
El artista puede expresarlo todo
Aquí podéis ver la visión esteticista que Oscar Wilde mantenía. El movimiento esteticista reacciona contra el pensamiento utilitarista y positivista de la época, así como a la fealdad del mundo mecanizado de la era industrial. Tal y como dice Wilde en el prefacio “el artista es el creador de cosas bellas”, deja clara su reacción al imperio de la razón y las máquinas.
Sin embargo, la idea que tiene el autor sobre la belleza está exenta de toda moralidad: “no hay libros morales o inmorales. Sólo hay libros bien o mal escritos, nada más”. La belleza, para él, no entiende de moral o utilitarismo, sólo existe para ser reconocida por lo que es, y sólo los “cultivados” son los que tienen esta capacidad. Esta visión de arte puede sonar un tanto elitista, pero también servía para realizar un pulso a los moralistas o a los racionalistas que pensaban que la ciencia tenía la responsabilidad de proporcionar los elementos de juicio necesarios para apreciar el arte.
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Oscar Wilde

Personalmente, me encuentro en el lado opuesto a la visión de Oscar Wilde. Para mí, el arte es una forma de expresión como no hay otra igual. A través de él, y sin apenas tener que pronunciar una sola palabra, transmites a tu público todo lo que estés sintiendo en ese momento. Yo solo puedo hablar desde la perspectiva de la danza, puesto que es la que conozco. Por tanto, a mi parecer el arte hay que valorarlo por lo que al espectador le está transmitiendo lo que ve, por el mensaje que el bailarín pretende está dando. Y es que la magia del arte es que se trata de una vía de expresión plena, (y digo plena porque hay veces que no tenemos palabras para expresarnos y necesitamos echar mano del arte, manifestarnos artísticamente) que no es comparable con nada material que tengamos, es simplemente algo subjetivo que cada ser va a sentir de una manera distinta y por tanto transmitir distinto también. El arte es simplemente algo maravilloso, genuino, algo esencial en nosotros, porque, ahora yo os pregunto, ¿podríamos vivir sin arte?
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